Nina, de 42 años, se sentía atascada en un ciclo de inseguridad y desconexión. A pesar de ser exitosa en su carrera profesional, sus relaciones personales nunca alcanzaban la profundidad que deseaba, y su baja autoestima la hacía sentir siempre insegura. Inconscientemente, a menudo evitaba la cercanía emocional, temerosa del juicio de los demás o del rechazo. Decidió iniciar un proceso terapéutico con Paty Zapata, quien la acompañó a explorar sus emociones y creencias.
Desde el comienzo, Paty ayudó a Nina a identificar las creencias limitantes que influían en su forma de verse a sí misma y en sus interacciones con los demás. A través de herramientas como la reestructuración cognitiva y el trabajo sobre sus patrones emocionales, Nina fue comprendiendo cómo sus pensamientos de inseguridad afectaban su manera de relacionarse. Poco a poco, comenzó a reconocer cómo la autocrítica constante y el miedo al rechazo moldeaban sus comportamientos y dificultaban que se conectara de manera auténtica con quienes la rodeaban.
En las sesiones, Paty la guió para que pudiera trabajar en su autoaceptación y en la forma en que se comunicaba. Aprendió a expresar sus necesidades y emociones de manera más clara y honesta, sin temor a ser rechazada. Además, desarrolló nuevas estrategias para abordar conflictos de manera asertiva y fortalecer la confianza en sí misma.
Con el tiempo, Nina dejó atrás las barreras internas que la mantenían aislado. No solo mejoró su autoestima, sino que también encontró formas más genuinas de conectar con los demás, fortaleciendo sus relaciones personales y sintiéndose más equilibrada y segura en su vida diaria. A través de la terapia con Paty, Nina pudo reescribir su historia, aprendiendo a relacionarse desde un lugar de mayor autocomprensión y confianza.